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Vinos argentinos. Terroir: ¿Un elemento desarrollado en Mendoza?

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Antes que nada conviene aclarar qué significa el término “terroir”, que usualmente se la traduce al español como “terruño” o “pago”, pero no sólo comprende a las características del suelo donde se cultiva, sino también otros aspectos tales como el relieve o inclinación del mismo, el clima, tanto general de la región como particular de cada parcela de viñedo, y también la forma de cultivo y labores culturales que se realizan.

Partiendo de estos conceptos casi no sería necesario tener que explicar que la mayor o menor riqueza de nutrientes que tenga un suelo, las características del drenaje, la calidad y cantidad del agua que se utilice para el riego, van a influir significativamente en las cualidades de la uva obtenida.

Lo mismo sucede con la topografía o relieve, que condiciona el riego y la distribución de minerales en el suelo y, en ciertos países de climas fríos, una inclinación que favorezca la insolación o proteja de vientos desfavorables, es fundamental para una buena maduración.

El clima, tanto regional como local, condiciona la calidad de la madurez de la fruta y también la sanidad de la misma, a través de la insolación, días de nubosidad, amplitud térmica, humedad relativa ambiente, temperaturas medias promedio, días libres de heladas, probabilidad de heladas tardías o tempranas. Este aspecto por ejemplo nos puede condicionar que variedades podemos cultivar en el lugar dado, de acuerdo a si su ciclo vegetativo es más o menos largo.

Por último, las labores culturales también son determinantes de las características de la uva, y del vino que obtengamos de la misma, porque no es indistinto cultivar en parral o en espaldera, realizar una poda más larga o más corta, el hacer o no raleo de racimos o deshojes durante el periodo vegetativo.

El terroir es un concepto amplio que abarca aspectos fundamentales que hacen a las características de la materia prima y por lo tanto del vino que se obtenga a partir de ella.

Un aspecto trascendente

Si el efecto terroir fuera intrascendente, no tendrían entonces por qué existir diferencias entre una uva Malbec cultivada, por ejemplo, en Luján y otra de Lavalle. Sin embargo, los vinos obtenidos de esas uvas van a tener características distintivas, de acidez, de índice de color, de astringencia y de aromas. Esa “personalidad” o particularidad distintiva en los aspectos visuales, aromáticos y gustativos que presentará cada vino, en parte provendrá de las prácticas enológicas que se hagan dentro de cada bodega, pero en una gran proporción será consecuencia de las particularidades de la materia prima, que a su vez son determinadas por el “terroir” donde nació, creció y maduró.

Este concepto es importante para todos los vinos, no sólo los de alta gama. Hasta las variedades destinadas generalmente para mosto concentrado o vinos básicos tienen un “terruño” en el cual conseguiremos un mejor rendimiento. Sólo es cuestión de buscarlo. En el caso de los vinos de alta gama, donde la tecnología actual de vinificación nos posibilita obtener expresiones varietales impensables hace un par de décadas, es fundamental lograr asimismo resaltar los aspectos particulares del terruño, que le darán una personalidad distintiva y única al vino que queremos obtener.

El terruño del Malbec

Por ejemplo, el Malbec cuando llegó a nuestras tierras no sólo era una “uva francesa” más, sino que para colmo no poseía el prestigio y reconocimiento que ostentaban el Cabernet o el Merlot. Seguramente Pouget y sus contemporáneos apostaban al éxito de estas dos cepas y no al Malbec. Sólo a fuerza de destacarse en la adaptación al terruño mendocino, con su capacidad de producir vinos excepcionales, que además lograban un maridaje perfecto con la gastronomía de nuestras tierras tan rica en carne vacuna, el Malbec se ganó su merecido título de cepa emblemática.

Las diferencias abismales que existen entre los Malbec del Sudoeste de Francia, tierra natal de esta cepa, y los argentinos, nos indicarían que los terroir más apropiados para esta variedad hay que buscarlos en zonas de clima mediterráneo, templadas cálidas, de gran heliofanía, ya sea en el desierto o en las tierras altas, de suelos pobres en materia orgánica y buen drenaje, y no en cambio en zonas templadas frías con importante influencia oceánica. Sin ir más lejos, en Uruguay, con un clima más atlántico, no obtienen los resultados que si se ven en los valles de Colchagua o de Aconcagua en Chile, que tiene un clima del tipo mediterráneo más parecido al nuestro que al francés .

En la Argentina podríamos decir que el Malbec no encontró uno, sino varios terroirs excepcionales. La Primera Zona de Mendoza será la que más antecedentes en hectáreas e historia tiene, pero basta degustar los provenientes de Cafayate, Catamarca, La Rioja, San Juan o Neuquén para darse cuenta del enorme potencial por descubrir que tenemos por delante, ya que no solo obtenemos en diversos lugares una gran expresión varietal, sino que estas presentan una personalidad y características únicas, que responden a las condiciones de suelo, clima y cultivo de cada uno de esos lugares.

Muchas veces, y visto desde el “nuevo mundo”, puede parecer un poco exagerada la obsesión europea por el “terroir”, que clasifican y categorizan sus vinos por la procedencia geográfica, sin indicar generalmente ni las variedades usadas ni proporciones de las mismas que utilizan en sus cortes. Tengamos en cuenta que llevan siglos, sino milenios, de cultivos de la vid, donde hay comunidades afincadas en una región determinada desde decenas de generaciones, donde a lo largo de los siglos y mediante el ensayo y el error fueron encontrando las variedades que mejor se adaptan al lugar y también la mejor manera de cultivarlas. Así consiguieron, y no de un día para otro precisamente, la mejor materia prima que a su vez daba origen al mejor vino.

El futuro

En nuestro país cada vez se está investigando más sobre el tema, y seguramente se le irá dando la importancia que merece, es sólo una cuestión de tiempo. El cambio que estamos viviendo en la vitivinicultura es a varias puntas a la vez. Empezó con una renovación tecnológica en las bodegas, a través de la incorporación del acero inoxidable, los equipos frigoríficos, el uso de levaduras seleccionadas, pero luego siguió en el viñedo, mejorando los sistemas de conducción, de poda, de riego, y sigue con la trazabilidad y certificación de origen de la materia prima.

Afortunadamente no vamos a tener que esperar siglos de pruebas de ensayo y error como se hizo en el viejo mundo, ya que agrónomos, enólogos, biólogos y geólogos cuentan con herramientas que permiten hacer una búsqueda científica, a través del uso de imágenes satelitales, fotos aéreas, análisis de suelos y aguas, ensayos de laboratorio y experimentación en viveros.

Fuente: Por Lic. Luis Fontana - Enólogo y Geólogo del INV

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Vinos Argentina: La industria del vino analizará como mejorar su competitividad (Mendoza)

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Especialistas de la Argentina y el mundo analizarán esta semana en Mendoza el modo de mejorar la competitividad del sector, en el marco de la tercera edición del Foro Internacional Vitivinícola.

El encuentro, organizado por Bodegas de Argentina, se realizará el miércoles 29 bajo el título “La gestión del crecimiento”.

“La idea es continuar con la línea que empezamos hace tres años, tratando los temas que le interesan al sector”, explicó a Télam el presidente de Bodegas de Argentina, Juan José Canay.

Para el empresario, el tema de este año, la gestión del crecimiento, “es fundamental, porque tras una primera etapa de posicionamiento en el mercado internacional, que llevó la participación de los vinos argentinos de 1 a 2,5 ó 3 por ciento en cinco años, ahora hay que ver cómo se consolida y se mantiene”.

Desde 2005, el Foro se ha constituido en un espacio para que los principales actores de la vitivinicultura -empresarios, académicos, técnicos y proveedores- puedan compartir experiencias exitosas y desafíos, según explicaron los organizadores.

Entre otros expositores, estarán presentes Ignacio Pons, analista de Euromonitor Internacional; Johan van Rooyen, CEO del South African Wine Council; Igor Serdiuk, editor de la Revista rusa Magnum; Bruno Yvon, vicepresidente de la División de Moet&Henessy de Chandon Asia; y Jorge Picos, representante de Southern Wines.

En 2005, convocadas por la consigna “El desafío exportador”, más de 800 personas analizaron los escenarios internacionales a los que se enfrentan las empresas a la hora de encarar nuevas oportunidades de venta de vino.

En tanto, en la edición 2006, titulada “El negocio mundial del vino en el 2015″, 850 participantes intentaron visualizar las principales tendencias del mercado mundial de vino en los próximos 10 años.

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Feria de Vinos de la Plata, Buenos Aires.

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La expo más importante de la provincia de Buenos Aires finalizó con verdadero éxito. Superando todas las expectativas la tercera edición de la Feria Nacional de Vinos y Bodegas de la Sociedad Argentina 2007 reunió a cuatro mil consumidores con los representantes de bodegas nacionales, desde las más grandes y tradicionales hasta las pequeñas bodegas boutique, quienes deleitaron con los mejores vinos del país.
El evento fue considerado de gran importancia por promover el desarrollo del vino a sus productores y a su cultura en búsqueda de la excelencia y la satisfacción del público. Por ello fue declarado de interés provincial por parte del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y de interés municipal por la ciudad de La Plata. Durante los tres días los visitantes pudieron disfrutar de más de 50 bodegas donde no solo pudieron probar los productos sino también conversar con sus dueños y sommeliers y conocer aún más sobre la elaboración de los mismos. Con la entrada pudieron participar de variadas actividades culturales y disfrutar de una muestra de artistas plásticos platenses organizada por Pisouno, la única galería de arte privada de la ciudad.
Entre los expositores se encontraron Hugo Aramburu, Beatriz Castro, Verónica Dillón, Guadalupe Garriz, Graciela Grillo, Martín La Spina, Verónica Matos, Pablo Morgante, Verónica Müller, Marcelo Rizzo, Rö Barragán, Agustín Sirai, Mauro Valenti, Silvina Valesini y Emiliano Fernández De Rodrigo. Además todas las personas que visitaron la Feria disfrutaron de la presentación de La No TanBig, banda de jass local, y participaron de un viaje a la ruta del Vino auspiciado por Bongiorno Travel Solutions. La ganadora del sorteo fue Sabrina Marcos quien junto a un acompañante tendrán la posibilidad de viajar a la provincia de Mendoza y recorrer importantes viñedos, bodegas y restaurantes adentrándose en las tradiciones más preciadas de esas tierras. Paralelamente, la directora de la Escuela Argentinade Sommeliers, Marina Beltrame; el reconocido asesor de bodegas y winemaker, Sabatino Arias y periodista especializados de la ciudad de La Plata, Mario Rusmundo brindaron diferentes conferencias para quienes optaron por conocer un poco más del mundo y la cultura del vino.
El mundo vitivinícola se encontró, gracias a la III Feria Nacional de Vinos y Bodegas, representado por más de 50 bodegas que renovaron su apuesta al mercado interno mostrando todo su potencial, innovaciones y desarrollos. Acompañaron esta feria Eco de los Andes, Aerolíneas Argentinas, La Plata TV, AM 590 Continental, Bongiorno Travel Solutions y Piouno ArteDiseño a quienes agradecemos la confianza.

“Me pareció una feria bárbara, realmente asombrosa, un impacto. La verdad que no me imaginé que pudiera tener tan buen resultado. Es igual a una de capital Federal, la diferencia está en la dimensión pero proporcionalmente hablando no sé si no es mejor. Las bodegas fueron muy bien elegidas, hay bodegas muy nuevas pero de gran calidad. Me llamó mucho la atención la respuesta de la gente, hay visitantes de muy buen nivel”, Sabatino Arias asesor de bodegas y winemaker.

“Ha sido una exposición muy buena. Una feria muy bien organizada, con una buena elección de bodegas y una respuesta del público excelente”, María Julia Agustín, Sommelier de la Bodega Carmelo Patti.

“La feria estuvo muy buena. Creo que fue muy fructífero para todos. Me sorprendió muchísimo la respuesta del público, mucho mejor que en las ediciones anteriores”, Cosme Mamone. Bodega del Fin del Mundo.

“Estuvimos en ediciones anteriores y el cambio es muy importante. La elección y el número de bodegas mucho mejor. La concurrencia de público excelente, es más de lo que esperábamos. El primer día ya nos llamó la atención. Es una feria que está a nivel de las mejores ferias del país. Tener más de 60 bodegas y convocar a la gran cantidad de público que hubo los tres días, la verdad es increíble. Sigan así porque estuvo bárbaro”, Diego Sergio Sánchez, Sommelier de la Bodega Agusto Pulenta.

“La respuesta de la gente fue excelente. El año pasado estuvo muy bien así que esperábamos que está estuviera aún mejor. Evidentemente esta Feria va creciendo. La puesta está muy bien, los stands muy prolijos, muy uniformes. Esto es lo que necesitamos. Sigan así”, Leandro Rossi, responsable de la Bodega Salentein.

“Esta Feria creció mucho. Es la tercera vez que participamos y realmente cada edición es mejor. La atención es perfecta, los chicos que se encargan de la atención de los stands están muy atentos y eso es difícil de encontrar. No nos ha falta nada en ningún momento. La organización estuvo muy buena así que sigan así. Felicitaciones”, Horacio Esteban Engracia, Sommelier de la Bodega Viñas del Plata

“Hemos participado desde la primera edición y cada año es mejor. Nos encantó la ambientación del lugar. La verdad que la feria ha ido progresando a través del tiempo para mejor. Felicitaciones. No esperábamos menos en esta tercera edición. Sigan así porque la cuarta va a ser mejor que esta”, Enrique Giacomusi, responsable de la Bodega Viniterra

“La feria me pareció muy buena, muy bien organizada. La disposición de los stands y la atención de los ranners excelente. Me pareció muy original y novedosa la idea de acompañar esta feria con artistas plásticos. ¡Muy bien pensado! Sinceramente no esperaba tanta gente y me sorprendió gratamente. Realmente esperamos que para la cuarta edición tengan que cambiar de lugar porque va a ser un éxito, como fue ésta”, Alejandro Yasan, sommelier de la Bodega Tabolango

Los siguientes son los expositores que nos acompañaron con su presencia en la tercera edición de la Feria Nacional de Vinos y Bodegas Sociedad Argentina 2007:

Aconquija Mendoza Cava de Santos Mendoza
Félix
Lavaque
Mendoza Atilio Avena Mendoza
Palo
Alto
Mendoza Viña el Cerno Mendoza
Finca
El Retiro
Mendoza La Chamiza Mendoza
Domingo
Hermanos
Salta Viñas de Segisa San Juan
Valle
de La Puerta
La Rioja Cavas Ferrer Neuquén
Consultora
Umani
Mendoza Viñas del Plata San Juan
Flia
Giaquinta
Mendoza Monteconejo San Juan
Fernández
Roble
Mendoza Luis Segundo Correas Mendoza
Altus Mendoza San Humberto La Rioja
Del
Fin del Mundo
Neuquen Baco Club Capital Federal
Suter Mendoza Bongiorno Travel Solutions  
Alta
Vista
Mendoza Dirección de Turismo Municipal  
Arístides Mendoza Aerolíneas Argentinas  
El
Esteco
Mendoza Cámara Regional de Turismo  
Murville Mendoza Colegio Argentino A y B  
El
Rosal
Mendoza Diario El Día  
Tabolango San Juan Eco de los Andes  
Callia San Juan Fargo  
Ruggieri Mendoza Del Campo quesos y fiambres  
Ovalles
Muñoz
San Juan Wine World cavas refrigeradas  
Don
Doménico
San Juan    
Finca
Koch
Mendoza    
Altos
de La Rinconada
San Juan    

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Vinos Mendoza: Tercer Foro Internacional Vitivinícola

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La falta de inversiones y de crédito y dificultades para ingresar en nuevos mercados, aminorarán la tasa de crecimiento de la vitivinicultura en lo que resta del año.

Así lo manifestó el director de Area del Vino, Javier Merino, en diálogo con la prensa, y estimó que la vitivinicultura argentina “va seguir creciendo a buenas tasas, pero no a las que lo podría hacer”.

Area del Vino es el operador del Tercer Foro Internacional Vitivinícola que se desarrollará el 29 de agosto en Mendoza, ocasión en la que esa empresa de comunicaciones tiene previsto presentar los resultados de un trabajo desarrollado para Bodegas de Argentina, el organizador del evento.

Ese trabajo “pretende poner en escena lo que el sector piensa sobre la situación actual y abrir debates”, explicó Merino.


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SUPUESTA: “guerra del VINO en Sud América”

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SurVino:
En diversos Blogs se está divulgando un artículo publicado en la revista semana.com, en donde se delínea un supuesto enfrentamiento entre las industrias vitivinícolas de Chile y Argentina. Desde aquí pensamos que los discursos dan para todo, y sin duda desde Colombia se pueden crear visiones y discursos “militarizados” sobre el desarrollo de la industria vitivinícola de más al Sur, pero tiene poquísima veracidad en la apacible realidad de las zonas viñateras de Chile y Argentina. Si se piensa bien, sobre todo en términos estratégicos, se verá a poco andar, la tremenda complementariedad entre los vinos chilenos y argentinos: Argentina viene aportando lo que a Chile le cuesta más configurar, una imagen una marca de conjunto. El artículo está plagado de impresionismos casi ridículos, como “las 400 bodegas chilenas tienen ya el terruño saturado”. Cualquier persona medianamente entendida sabe de las tremendas posibilidades de expansión en terruños que hay, tanto en Chile como en Argentina . Amigos colombianos: Chile tiene 4.000 Km de longitud Norte Sur; busquen VIII Región de Chile; Región del Bío-Bío. Este año está saliendo la nueva denominación de orígen “Valle de Itata”. El problema no es de carencias de zonas o superficies, sino de cómo se hace para que esas nuevas expresiones de terruños queden bien plasmadas en un mercado global que pueda reconocerlas y consumirlas, y es aquí donde los argentinos le están dando una tremenda mano al desarrollo de la industria vitivinícola en toda “Sud América”… es decir en Chile y Argentina, Uruguay y Perú debieran ser los próximos.

Se cita:
Festejemos! Al fin una guerra incruenta y en un escenario idílico. Se trata - según lo ven los vecinos de Colombia - de la desenfrenada lucha entre Chile y Argentina por la conquista de los mercados internacionales. Aunque - en nuestra opinión - huasos y gauchos se mezclan en ambos bandos. Reproducimos un texto sin desperdicios de Semana.com de Colombia

Guerra abierta en los mercados colombianos entre los vinos chilenos y los argentinos
El crecimiento del vino argentino amenaza la posición de Chile en la industria vitivinícola global. En Colombia esta tendencia se hará palpable en la próxima versión de Expovinos 2007, la principal feria del ramo en el país. Fecha: 05/29/2007 -

Los colombianos por primera vez en mucho tiempo pueden apreciar una guerra de la cual saldrán ganadores. En efecto, cualquier consumidor que se acerque por estos días a un almacén o a un supermercado encontrará una confrontación abierta entre los vinos argentinos y los chilenos. Las ofertas están a la orden del día y, claro, los ganadores serán quienes deseen disfrutar de un buen vino.

Y es que las cosas han cambiado mucho. Hace menos de diez años, los vinos argentinos sólo se conocían en casa. El alto consumo interno, que, en su época de oro llegó al histórico nivel de 90 litros per cápita anuales, hacía poco interesante mirar hacia fuera. Además, con una industria abocada al volumen, la calidad era baja, muy lejos de los mínimos estándares internacionales. La vecina Chile, en cambio -con índices de consumo sorprendentemente bajos para un país productor (16 litros anuales por habitante)-, volcó su atención al exterior desde los años 70, consagrándose, desde entonces, como el principal exportador sudamericano.

En los últimos años, sin embargo, el panorama ha cambiado. La devastadora crisis económica de 2001 hizo caer el consumo en Argentina a 35 litros per cápita al año, lo que obligó a los bodegueros argentinos a buscar mercados fuera. Para eso, renovaron su industria, mejoraron considerablemente la calidad de sus vinos y salieron al mundo a ofrecer productos inspirados más en la excelencia y en la diversidad que en el precio. Adicionalmente, un fuerte y poderoso contingente de inversionistas extranjeros inyectó 1.500 millones de dólares en la economía vitivinícola, fortaleciendo considerablemente el sector. Esto coincidió con la apreciación del peso chileno (por cuenta de la bonanza del cobre) y el consiguiente encarecimiento de la producción y las exportaciones vitivinícolas chilenas.

De un momento a otro, Argentina se convirtió, simultáneamente, en una interesante alternativa y en la figura de moda del rubro. “No hay duda de que el vino argentino es el nuevo chico del barrio”, comenta el célebre enólogo chileno Aurelio Montes, socio de Viña Montes, empresa (como otras coterráneas suyas) con vastos intereses en Argentina.

Basta mirar los indicadores para apreciar los asombrosos crecimientos del vino argentino. En 1992, Argentina exportaba menos del 1% de su producción, generando ingresos por sólo 22 millones de dólares. Para 2005 la proporción subió al 16%, con exportaciones de vino embotellado que llegaron a unos US$ 480 millones en 2006, 48% más que en 2005.

Desde 2002, la producción ha subido en 35%, mientras que las exportaciones han aumentado entre un 25% y un 30% anual, tanto en volumen como en valor. “Repentinamente, el mercado internacional entró a formar parte de nuestra estabilidad y de nuestro crecimiento futuro”, dice José Alberto Zuccardi, presidente de la bodega Familia Zuccardi.

La mejor muestra de este boom, son las exportaciones a EE.UU., el principal mercado para los productores mundiales. Según cifras del Departamento de Comercio de Washington., los despachos de vino argentino crecieron un 32% en 2006. Mientras, las exportaciones chilenas disminuyeron en 2,9% en el mismo período.

En Colombia, el fenómeno es parecido. En 2000. Argentina ocupaba el quinto lugar en el ranking de países de procedencia, después de Chile, España, Francia e Italia. En aquel momento, sus exportaciones apenas sumaban 270.000 dólares en vinos de mesa, con una participación de mercado de sólo el 3,25%. Chile, en cambio, detentaba el 71%, seguido por España, Francia e Italia, cada uno con menos del 10%. Desde 2000 hasta el final de 2006, todos han incrementado sus exportaciones debido al gran crecimiento del mercado colombiano.

En el mismo período, Argentina logró incrementar sus exportaciones de vinos de mesa a Colombia en 1,037% y en el año 2006 participó con 3,7 millones de dólares. En la actualidad, su participación de mercado ha subido al 15%. Chile, en cambio, experimentó un retroceso de 20 puntos porcentuales de participación. En realidad, los argentinos fueron los únicos que no presentaron tasas interanuales negativas, es decir, que han crecido constantemente y que su tendencia apunta a seguir ganando mucho más mercado que sus competidores en este y en los años próximos.

Argentina también le ha ganado la partida a Chile en el mercado brasileño, el mayor de la región, donde los dos proveedores sudamericanos se disputan el 33% de los productos importados. La estrategia se ha centrado en campañas publicitarias, comerciales y de relaciones públicas, que incluyen un acercamiento a todos los protagonistas del sector, desde Puerto Alegre hasta Rio de Janeiro y Brasilia. “Es algo que ningún otro país ha desarrollado hasta ahora”, dice Mario Giordano, director ejecutivo de Wines of Argentina (Wofa), el ente promotor de los vinos de ese país en el mundo. Chile y Argentina también libran intensas batallas en Perú, Ecuador, México, Costa Rica y Venezuela, donde los vinos argentinos ganan terreno casi a diario. Las degustaciones anuales en estos países, igual que en Brasil, se han convertido en eventos concurridos y esperados. “La gente está fascinada con Argentina y le ha tomado un especial afecto al Malbec (la cepa insignia de la vitivinicultura argentina)”, dice Jorge Rausch, chef y propietario del restaurante Criterion, uno de los más destacados de Colombia.

Lejos del mar

Paro conseguirlo, no bastó simplemente con decirlo. La argentina Bodegas Trapiche, por ejemplo, la mayor productora y exportadora de vinos de su país, debió introducirse en 2002 en un profundo proceso de transformación interno. Parte de la estrategia ha consistido en redefinir productos, contratar enólogos innovadores con experiencia internacional y mantener un ritmo constante de inversión para modernizar todas sus áreas productivas, administrativas y comerciales. Un camino que otros célebres productores también han tomado, como Catena Zapata, Familia Zuccardi, Finca Flichman, Luigi Bosca y Navarro Correas, entre muchos otros. “Dejamos de hacer vinos enfocados al comprador argentino -que prefiere aromas y sabores intensos y maduros- para dedicamos a buscar un estilo más sobrio, equilibrado y elegante, que no oculte, sin embargo, la personalidad de nuestro terruño”, dice Daniel Pi, enólogo jefe de Trapiche. “El reto es ponernos a la altura de los grandes productores del mundo”. Hoy Trapiche envía 1,2 millones de cajas a más de 60 países, mientras remite apenas 850.000 para atender sus necesidades internas. Y aunque el mercado nacional genera ventas por 1.400 millones de dólares frente a sólo 480 millones de dólares por exportaciones, hay consenso de que el comercio internacional genera mayores retornos y múltiples posibilidades de expansión. “Queremos que nos perciban como la opción argentina del consumidor internacional y la opción internacional del consumidor argentino”, dice Juan José Canay, director de exportaciones de Bodegas Trapiche. Donde Canay y sus colegas encuentran un aliado poderoso es en la afinidad que genera la marca argentina en muchos mercados, especialmente en América Latina. “Argentina tiene más cosas en común con sus vecinos y más seducciones de marca que las que puede tener Chile, como el tango, el fútbol, la carne”, dice Canay.

A los argentinos aún les falta perfeccionar sus técnicas comerciales y de mercadeo internacional, algo en que los productores chilenos tienen amplias ventajas. No obstante, el principal activo de Argentina es la geografía. Con un clima continental alejado de los efectos adversos del océano, los vinos argentinos pueden producirse en alturas que van desde los 400 metros sobre el nivel del mar (msnm), como en Neuquén, en el sur, hasta los 3.400 msnm (como en Salta, adyacente a Bolivia), algo que Chile jamás podrá igualar. “Poder plantar desde valles muy bajos hasta terrazas muy altas generan riqueza de colores, aromas y sabores, y una gran personalidad”, dice la enóloga Susana Balbo, presidente de Wofa y codueña de la bodega Dominios del Plata. En palabras del crítico estadounidense Stephen Tanzer, editor de la publicación International Wine Cellars, los vinos argentinos “pueden ser muy bien la próxima atracción del mercado norteamericano”. Y mientras en Argentina, que hoy tiene más de mil bodegas, aún quedan tierras disponibles para plantar nuevas cepas, las 400 bodegas chilenas tienen ya el terruño saturado.

Por todo esto, el célebre enólogo francés Michel Rolland ha invertido su dinero en Argentina y ha confirmado un proyecto llamado Clos de los Siete, al que pertenecen célebres casas productoras de Burdeos. “Si hay un lugar en el planeta donde se den cita todas las condiciones óptimas para la evolución de una industria vitivinícola nueva y formidable, como clima, suelo, costos, recursos humanos y poca vigilancia estatal, ese sitio se llama Argentina”, dice Rolland. El país sudamericano atrae cada vez más a empresarios estadounidenses, ingleses, holandeses, españoles, franceses, portugueses, brasileños y muchos chilenos. “La importancia de Argentina será cada vez mayor y por eso hemos plantado aquí nuestro dinero”, dice el español José Manuel Ortega Fournier, ex banquero internacional y dueño de la galardonada bodega O Fournier.

La tendencia ascendente de la calidad argentina es algo que ya se percibe. El ranking de los 100 mejores del mundo, elaborado por la revista estadounidense Wine Spectator en diciembre de 2006, incluyó a cinco ejemplares de argentinos frente a cuatro de Chile. En verdad, era cuestión de tiempo para que el país del tango y la milonga sacara pecho. Después de todo, es el quinto productor mundial en volumen. Chile es el 11.

Y aunque en exportaciones Chile supera a Argentina en una proporción de dos a uno (900 millones de dólares contra 480 millones de dólares), no es difícil anticipar una predominancia argentina en el corto plazo. Temiendo esto, algunos enólogos y empresarios chilenos han comenzado a lanzar la idea de promover la denominación Cono Sur como un lugar de origen común. Pero la propuesta no ha llegado lejos. Los argentinos parecen muy cómodos con la noción de que, en un lapso de tiempo relativamente corto, sus vinos seguirán escalando posiciones y profundizando su posicionamiento internacional. Y confían en seguir creciendo a tasas de dos dígitos hasta alcanzar, aproximadamente en 2020, una participación del 10% mercado global, frente al 2,8% en la actualidad, de acuerdo con cifras de la Corporación Vitivinícola Argentina (Conviar), lo que lo pondría a la altura del vino australiano y estadounidense. Y es que el cuarto de hora de los bodegueros argentinos recién comienza.

Este texto incluye a partes de un artículo del escritor especializado Hugo Sabogal, publicado originalmente por la revista América Economía, de Santiago, en Chile.


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