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Catalunya inicia la vendimia con la previsión de vinos excelentes

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El sector vitivinícola catalán inició ayer la que podría ser la mejor campaña de los últimos años, con una producción en toneladas de uva similar a la del año pasado, pero con unos caldos de excelente calidad, si se confirman los pronósticos.
La vendimia, que empezó en los viñedos que la firma Codorniu tiene en Raimat (Lleida) y que hoy se emprende en la Denominación de Origen (DO) Penedès, se prolongará hasta mediados del mes de octubre.
Con una situación meteorológica muy favorable en casi toda Catalunya y con un ajustado nivel de pluviometría, la cosecha del 2007 se prevé sensiblemente mejor en prácticamente todas las denominaciones de origen catalanas, aseguran los expertos. En el caso de la leridana Costers del Segre, las temperaturas medias de julio, ligeramente inferiores a lo habitual, han facilitado que las uvas maduraran “de forma pausada, lo que es muy positivo para todas las variedades”, aseguró el director de Viticultura de Raimat, Xavier Farré.

TAMBIÉN AL NORTE
El pronóstico lo confirmaba también ayer la DO Empordà, que prevé un crecimiento de la producción de un 10%. Los viticultores de la zona confían en que la calidad sea muy buena, porque las condiciones sanitarias de las uvas son satisfactorias, informa Anna Punsí. Algunas bodegas, como Espelt de Vilajuïga, empiezan este viernes la vendimia.
La vendimia en Raimat arrancó con la recolección de las uvas de la variedad chardonnay, que se destinarán a la producción de cava y espumosos. En las próximas semanas, se recogerá el pinot noir, también con el mismo fin. La bodega estima que este año entrarán en sus instalaciones unos 24 millones de kilos de fruto, una cantidad similar a la del año pasado. “La principal diferencia estará en la calidad, que puede ser excelente”, auguró el director de Viticultura.
La vendimia, totalmente mecanizada, seguirá con las variedades para vino tinto y blanco (el resto del chardonnay, el merlot, el tempranillo y el cabernet). “Este año empezamos la cosecha unos días más tarde de lo habitual porque las temperaturas han sido suaves, en cambio, en otros lugares, como el Penedès, se adelantará a causa del calor de los últimos días”, explicó Farré.

fuente:”El Periódico de Catlaunya”


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Vinos Europa: La UE propone suprimir las ayudas en la crisis del vino y ganar calidad

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Después de un año de negociaciones, la Comisión Europea propuso ayer a los 27 estados de la Unión Europea (UE) una reforma radical del reglamento del sector vinícola, con la supresión de las ayudas comunitarias a la eliminación de excedentes y el arranque de 200.000 hectáreas de viñedos poco rentables. El objetivo de la reforma es reorientar el sector hacia la producción de calidad e industrializarlo para recuperar las cuotas del mercado mundial perdidas frente a la creciente competencia de los vinos norteamericanos, chilenos, argentinos, surafricanos y australianos.
España será uno de los países más afectados por la reforma, por los numerosos viñedos poco rentables (en especial en Castilla-La Mancha) y a las elevadas ayudas recibidas hasta ahora para destilar los excedentes. España absorbe el 34% de los 1.300 millones de euros que la UE destina cada año al sector. La reforma mantendrá el presupuesto total, pero cambiará del todo su distribución.
“Malgastamos demasiado dinero para deshacernos de los excedentes, en lugar de mejorar nuestra competitividad y de promover nuestros vinos”, declaró la comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, al presentar el proyecto de reforma del reglamento vinícola.

ARRANQUE VOLUNTARIO
La piedra angular de la reforma es acabar con los excedentes vinícolas de mala calidad. El proyecto propone subvencionar con 1.070 millones durante el periodo 2009-2013 el arranque voluntario de 200.000 hectáreas de vides poco rentables, equivalentes al 6% de la superficie de viñedos de la UE. El primer año la subvención por arranque ascenderá a 7.174 euros por hectárea y descenderá progresivamente hasta 2.938 euros por hectárea el último año.
La Comisión Europea propuso hace un año el arranque de 400.000 hectáreas, pero redujo la cifra a la mitad ante las protestas de los estados y las organizaciones agrarias. El proyecto de reglamento autoriza a los estados a limitar el arranque de vides en zonas de montaña, en áreas de pendientes pronunciadas y en regiones ecológicamente sensibles. Los estados también podrán prohibir el arranque de vides si la superficie acumulada equivale al 10% de sus viñedos. A partir del 1 de enero del 2014 se suprimirá la restricción a la plantación de nuevos viñedos.
La subvención del arranque de viñedos se financiará con la anulación desde el primer día de entrada en vigor de la reforma de las actuales ayudas para eliminar los excedentes vinícolas: destilación de crisis, destilación de subproductos, producción de alcohol de boca para la industria licorera, almacenaje, restituciones a la exportación y ayuda al mosto. Actualmente, la UE destina 567 millones de euros anuales a la destilación y al almacenaje.

GIRO EN LAS AYUDAS
La reforma creará unas subvenciones nacionales, según la superficie y la producción histórica, que se destinarán a la promoción del vino, reestructuración de viñedos, agricultura ecológica y prevención de crisis. Esta partida será de 623 millones en el 2009 para repartir entre los 27 estados miembros. Su cuantía aumentará a 830 millones el 2015, al desaparecer las ayudas al arranque de vides.
El proyecto prohibirá añadir azúcar para aumentar el grado de alcohol y simplificará las normas de etiquetado. Además de las tradicionales denominaciones de origen, los vinos europeos sin indicación geográfica podrán mencionar el tipo de cepa y el año de la cosecha para facilitar su competitividad frente a los vinos de otras zonas del mundo.
fuente: El Periódico de Catalunya


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Iberoamérica en cata: el día del blog#1 Carmenère de Chile

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SurVino:
Carmenere de Chile: Iberoamérica en cata: el día del blog#1En la década de los 70 y 80s, los chilenos cuando salían al extranjero (muchos a la fuerza) y tenían ganas u obligación de hablar sobre Chile, la mayoría de las veces por no decir siempre, hablaban orgullosamente de nuestro vino tinto, además de las empanadas, los asados y los más chovinistas también hablaban de lo bonitas que son las chilenas.

El vino, y más específicamente el tinto (tintóleo entre nosotros) es una enseña de identidad que nos acompaña desde hace siglos, desde que los chilenos son chilenos, es decir hombres y mujeres nuevos que construyen su identidad desde su condición mestiza. El vino está en nuestros genes, y en nuestro inconsciente colectivo, al igual que lo está en los pueblos mediterráneos que nos lo heredaron.

Mucho tiempo ha pasado desde que esas primeras vides viajeras llegaron con los dominicos y franciscanos, menos tiempo desde que las vides de Burdeos lo han dominado todo en nuestros campos (finales del siglo XIX). En esta exportación de vida de hemisferio a hemisferio, de terruño a terruño, hay un ancho espacio para la epopeya y los insólitos milagros. Si por muchos años en Chile se asoció el vino tinto con Cabernet Sauvignon (aún hoy esto es así), quiso la casualidad de un descubrimiento netamente técnico, agronómico, algo que estaba allí, pero que era invisible para nuestros ojos, se tranformara milagrosamente en un nuevo ícono de nuestra identidad nacional.

Aquel Merlot anómalo, que maduraba algo antes que el resto del plantel, era en definitiva una de las más nobles estirpes bordalesas, extinta, arrasada en su terruño original. El Carmenère, tesoro enterrado en los viñedos de Chile, ha ido conquistando el corazón de todos los chilenos, se le mima, se le estudia, se le mejora año a año, haciéndole cada vez más chileno, para así poder regalar al mundo un vino único, diferente, indiscutiblemente chileno.

Hemos elegido para este brindis iberoamericano al Carmenère Gran Tarapacá/ Reserva 2004 (3,7 Euros). Queríamos probar un vino que estuviera al alcance de todos los chilenos, pero que fuera para ocasiones iportantes, ese vinito que se saca cuando llega un pariente o un amigo que no se ha visto por mucho tiempo. La viña también tenía que ser muy conocida, Tarapacá Ex-Zavala es de las más antiguas en Chile. Es pues, un estado de cuenta de lo que están bebiendo la mayoría de los chilenos cuando se quieren reconocer frente a un Carmenère.

Hermoso color rojo violáceo. El aroma predominante es de frutas rojas maduras, la madera le otorga notas tostado y caramelo. En boca es balanceado, las frutas rojas están acompañadas con notas de pimienta negra. Buen final, agradables taninos que otorgan acidez moderada.
***notas:
1.- en Chile la legislación permite que un varietal contenga un 75% como mínimo de la cepa, en general a los vinos Carmenère se les incorpora un pequeño porcentaje de Cabernet Sauvignon.
2.- el vino se descorchó 10 horas antes de la cata.


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SUPUESTA: “guerra del VINO en Sud América”

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SurVino:
En diversos Blogs se está divulgando un artículo publicado en la revista semana.com, en donde se delínea un supuesto enfrentamiento entre las industrias vitivinícolas de Chile y Argentina. Desde aquí pensamos que los discursos dan para todo, y sin duda desde Colombia se pueden crear visiones y discursos “militarizados” sobre el desarrollo de la industria vitivinícola de más al Sur, pero tiene poquísima veracidad en la apacible realidad de las zonas viñateras de Chile y Argentina. Si se piensa bien, sobre todo en términos estratégicos, se verá a poco andar, la tremenda complementariedad entre los vinos chilenos y argentinos: Argentina viene aportando lo que a Chile le cuesta más configurar, una imagen una marca de conjunto. El artículo está plagado de impresionismos casi ridículos, como “las 400 bodegas chilenas tienen ya el terruño saturado”. Cualquier persona medianamente entendida sabe de las tremendas posibilidades de expansión en terruños que hay, tanto en Chile como en Argentina . Amigos colombianos: Chile tiene 4.000 Km de longitud Norte Sur; busquen VIII Región de Chile; Región del Bío-Bío. Este año está saliendo la nueva denominación de orígen “Valle de Itata”. El problema no es de carencias de zonas o superficies, sino de cómo se hace para que esas nuevas expresiones de terruños queden bien plasmadas en un mercado global que pueda reconocerlas y consumirlas, y es aquí donde los argentinos le están dando una tremenda mano al desarrollo de la industria vitivinícola en toda “Sud América”… es decir en Chile y Argentina, Uruguay y Perú debieran ser los próximos.

Se cita:
Festejemos! Al fin una guerra incruenta y en un escenario idílico. Se trata - según lo ven los vecinos de Colombia - de la desenfrenada lucha entre Chile y Argentina por la conquista de los mercados internacionales. Aunque - en nuestra opinión - huasos y gauchos se mezclan en ambos bandos. Reproducimos un texto sin desperdicios de Semana.com de Colombia

Guerra abierta en los mercados colombianos entre los vinos chilenos y los argentinos
El crecimiento del vino argentino amenaza la posición de Chile en la industria vitivinícola global. En Colombia esta tendencia se hará palpable en la próxima versión de Expovinos 2007, la principal feria del ramo en el país. Fecha: 05/29/2007 -

Los colombianos por primera vez en mucho tiempo pueden apreciar una guerra de la cual saldrán ganadores. En efecto, cualquier consumidor que se acerque por estos días a un almacén o a un supermercado encontrará una confrontación abierta entre los vinos argentinos y los chilenos. Las ofertas están a la orden del día y, claro, los ganadores serán quienes deseen disfrutar de un buen vino.

Y es que las cosas han cambiado mucho. Hace menos de diez años, los vinos argentinos sólo se conocían en casa. El alto consumo interno, que, en su época de oro llegó al histórico nivel de 90 litros per cápita anuales, hacía poco interesante mirar hacia fuera. Además, con una industria abocada al volumen, la calidad era baja, muy lejos de los mínimos estándares internacionales. La vecina Chile, en cambio -con índices de consumo sorprendentemente bajos para un país productor (16 litros anuales por habitante)-, volcó su atención al exterior desde los años 70, consagrándose, desde entonces, como el principal exportador sudamericano.

En los últimos años, sin embargo, el panorama ha cambiado. La devastadora crisis económica de 2001 hizo caer el consumo en Argentina a 35 litros per cápita al año, lo que obligó a los bodegueros argentinos a buscar mercados fuera. Para eso, renovaron su industria, mejoraron considerablemente la calidad de sus vinos y salieron al mundo a ofrecer productos inspirados más en la excelencia y en la diversidad que en el precio. Adicionalmente, un fuerte y poderoso contingente de inversionistas extranjeros inyectó 1.500 millones de dólares en la economía vitivinícola, fortaleciendo considerablemente el sector. Esto coincidió con la apreciación del peso chileno (por cuenta de la bonanza del cobre) y el consiguiente encarecimiento de la producción y las exportaciones vitivinícolas chilenas.

De un momento a otro, Argentina se convirtió, simultáneamente, en una interesante alternativa y en la figura de moda del rubro. “No hay duda de que el vino argentino es el nuevo chico del barrio”, comenta el célebre enólogo chileno Aurelio Montes, socio de Viña Montes, empresa (como otras coterráneas suyas) con vastos intereses en Argentina.

Basta mirar los indicadores para apreciar los asombrosos crecimientos del vino argentino. En 1992, Argentina exportaba menos del 1% de su producción, generando ingresos por sólo 22 millones de dólares. Para 2005 la proporción subió al 16%, con exportaciones de vino embotellado que llegaron a unos US$ 480 millones en 2006, 48% más que en 2005.

Desde 2002, la producción ha subido en 35%, mientras que las exportaciones han aumentado entre un 25% y un 30% anual, tanto en volumen como en valor. “Repentinamente, el mercado internacional entró a formar parte de nuestra estabilidad y de nuestro crecimiento futuro”, dice José Alberto Zuccardi, presidente de la bodega Familia Zuccardi.

La mejor muestra de este boom, son las exportaciones a EE.UU., el principal mercado para los productores mundiales. Según cifras del Departamento de Comercio de Washington., los despachos de vino argentino crecieron un 32% en 2006. Mientras, las exportaciones chilenas disminuyeron en 2,9% en el mismo período.

En Colombia, el fenómeno es parecido. En 2000. Argentina ocupaba el quinto lugar en el ranking de países de procedencia, después de Chile, España, Francia e Italia. En aquel momento, sus exportaciones apenas sumaban 270.000 dólares en vinos de mesa, con una participación de mercado de sólo el 3,25%. Chile, en cambio, detentaba el 71%, seguido por España, Francia e Italia, cada uno con menos del 10%. Desde 2000 hasta el final de 2006, todos han incrementado sus exportaciones debido al gran crecimiento del mercado colombiano.

En el mismo período, Argentina logró incrementar sus exportaciones de vinos de mesa a Colombia en 1,037% y en el año 2006 participó con 3,7 millones de dólares. En la actualidad, su participación de mercado ha subido al 15%. Chile, en cambio, experimentó un retroceso de 20 puntos porcentuales de participación. En realidad, los argentinos fueron los únicos que no presentaron tasas interanuales negativas, es decir, que han crecido constantemente y que su tendencia apunta a seguir ganando mucho más mercado que sus competidores en este y en los años próximos.

Argentina también le ha ganado la partida a Chile en el mercado brasileño, el mayor de la región, donde los dos proveedores sudamericanos se disputan el 33% de los productos importados. La estrategia se ha centrado en campañas publicitarias, comerciales y de relaciones públicas, que incluyen un acercamiento a todos los protagonistas del sector, desde Puerto Alegre hasta Rio de Janeiro y Brasilia. “Es algo que ningún otro país ha desarrollado hasta ahora”, dice Mario Giordano, director ejecutivo de Wines of Argentina (Wofa), el ente promotor de los vinos de ese país en el mundo. Chile y Argentina también libran intensas batallas en Perú, Ecuador, México, Costa Rica y Venezuela, donde los vinos argentinos ganan terreno casi a diario. Las degustaciones anuales en estos países, igual que en Brasil, se han convertido en eventos concurridos y esperados. “La gente está fascinada con Argentina y le ha tomado un especial afecto al Malbec (la cepa insignia de la vitivinicultura argentina)”, dice Jorge Rausch, chef y propietario del restaurante Criterion, uno de los más destacados de Colombia.

Lejos del mar

Paro conseguirlo, no bastó simplemente con decirlo. La argentina Bodegas Trapiche, por ejemplo, la mayor productora y exportadora de vinos de su país, debió introducirse en 2002 en un profundo proceso de transformación interno. Parte de la estrategia ha consistido en redefinir productos, contratar enólogos innovadores con experiencia internacional y mantener un ritmo constante de inversión para modernizar todas sus áreas productivas, administrativas y comerciales. Un camino que otros célebres productores también han tomado, como Catena Zapata, Familia Zuccardi, Finca Flichman, Luigi Bosca y Navarro Correas, entre muchos otros. “Dejamos de hacer vinos enfocados al comprador argentino -que prefiere aromas y sabores intensos y maduros- para dedicamos a buscar un estilo más sobrio, equilibrado y elegante, que no oculte, sin embargo, la personalidad de nuestro terruño”, dice Daniel Pi, enólogo jefe de Trapiche. “El reto es ponernos a la altura de los grandes productores del mundo”. Hoy Trapiche envía 1,2 millones de cajas a más de 60 países, mientras remite apenas 850.000 para atender sus necesidades internas. Y aunque el mercado nacional genera ventas por 1.400 millones de dólares frente a sólo 480 millones de dólares por exportaciones, hay consenso de que el comercio internacional genera mayores retornos y múltiples posibilidades de expansión. “Queremos que nos perciban como la opción argentina del consumidor internacional y la opción internacional del consumidor argentino”, dice Juan José Canay, director de exportaciones de Bodegas Trapiche. Donde Canay y sus colegas encuentran un aliado poderoso es en la afinidad que genera la marca argentina en muchos mercados, especialmente en América Latina. “Argentina tiene más cosas en común con sus vecinos y más seducciones de marca que las que puede tener Chile, como el tango, el fútbol, la carne”, dice Canay.

A los argentinos aún les falta perfeccionar sus técnicas comerciales y de mercadeo internacional, algo en que los productores chilenos tienen amplias ventajas. No obstante, el principal activo de Argentina es la geografía. Con un clima continental alejado de los efectos adversos del océano, los vinos argentinos pueden producirse en alturas que van desde los 400 metros sobre el nivel del mar (msnm), como en Neuquén, en el sur, hasta los 3.400 msnm (como en Salta, adyacente a Bolivia), algo que Chile jamás podrá igualar. “Poder plantar desde valles muy bajos hasta terrazas muy altas generan riqueza de colores, aromas y sabores, y una gran personalidad”, dice la enóloga Susana Balbo, presidente de Wofa y codueña de la bodega Dominios del Plata. En palabras del crítico estadounidense Stephen Tanzer, editor de la publicación International Wine Cellars, los vinos argentinos “pueden ser muy bien la próxima atracción del mercado norteamericano”. Y mientras en Argentina, que hoy tiene más de mil bodegas, aún quedan tierras disponibles para plantar nuevas cepas, las 400 bodegas chilenas tienen ya el terruño saturado.

Por todo esto, el célebre enólogo francés Michel Rolland ha invertido su dinero en Argentina y ha confirmado un proyecto llamado Clos de los Siete, al que pertenecen célebres casas productoras de Burdeos. “Si hay un lugar en el planeta donde se den cita todas las condiciones óptimas para la evolución de una industria vitivinícola nueva y formidable, como clima, suelo, costos, recursos humanos y poca vigilancia estatal, ese sitio se llama Argentina”, dice Rolland. El país sudamericano atrae cada vez más a empresarios estadounidenses, ingleses, holandeses, españoles, franceses, portugueses, brasileños y muchos chilenos. “La importancia de Argentina será cada vez mayor y por eso hemos plantado aquí nuestro dinero”, dice el español José Manuel Ortega Fournier, ex banquero internacional y dueño de la galardonada bodega O Fournier.

La tendencia ascendente de la calidad argentina es algo que ya se percibe. El ranking de los 100 mejores del mundo, elaborado por la revista estadounidense Wine Spectator en diciembre de 2006, incluyó a cinco ejemplares de argentinos frente a cuatro de Chile. En verdad, era cuestión de tiempo para que el país del tango y la milonga sacara pecho. Después de todo, es el quinto productor mundial en volumen. Chile es el 11.

Y aunque en exportaciones Chile supera a Argentina en una proporción de dos a uno (900 millones de dólares contra 480 millones de dólares), no es difícil anticipar una predominancia argentina en el corto plazo. Temiendo esto, algunos enólogos y empresarios chilenos han comenzado a lanzar la idea de promover la denominación Cono Sur como un lugar de origen común. Pero la propuesta no ha llegado lejos. Los argentinos parecen muy cómodos con la noción de que, en un lapso de tiempo relativamente corto, sus vinos seguirán escalando posiciones y profundizando su posicionamiento internacional. Y confían en seguir creciendo a tasas de dos dígitos hasta alcanzar, aproximadamente en 2020, una participación del 10% mercado global, frente al 2,8% en la actualidad, de acuerdo con cifras de la Corporación Vitivinícola Argentina (Conviar), lo que lo pondría a la altura del vino australiano y estadounidense. Y es que el cuarto de hora de los bodegueros argentinos recién comienza.

Este texto incluye a partes de un artículo del escritor especializado Hugo Sabogal, publicado originalmente por la revista América Economía, de Santiago, en Chile.


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España.- Nueve bodegas y dos empresas de embalajes viajan con la Cámara a Brasil en misión comercial

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Logroño. Dentro del Plan de Internacionalización de La Rioja (ADER, Cámara de Comercio e ICEX) se ha organizado una Misión Comercial Multisectorial a Brasil (Sao Paulo y Río de Janeiro) que comienza el próximo domingo, 27 de mayo y concluye el sábado 2 de junio, en la que participan once empresas de la región, principalmente bodegas (nueve de las once empresas, que participarán en dos exposiciones de vinos, organizadas en colaboración con la Oficina Comercial de España en Sao Paulo y que se celebrarán en Sao Paulo (29 de mayo) y Río de Janeiro (30 de mayo).

Encabezando la misión viaja la responsable del departamento de Comercio Exterior de la Cámara, Susana Fernández, quien acompaña a representantes de las nueve bodegas: Dinastía Vivanco, Bodegas Heras Cordón, Bodegas Hermanos Peciña, Bodegas Ontañón, Bodegas Sonsierra, Consejo de la Alta, Cuna de Reyes, Marqués de Tomares y Viña Valoria. Además, viajan representantes de otras dos empresas del sector de embalajes de madera: Embalajes Novalgos y Pallet Tama.

La balanza comercial de La Rioja con Brasil arroja un saldo negativo. En 2006 se exportó por valor de 5,02 millones de euros y se importaron productos por un valor de 5,67 millones de euros. El país sudamericano es el 23º en el ranking de exportaciones de nuestros productos y el 17º en el listado de importaciones.

Según la base de datos de Comercio Exterior la balanza comercial de La Rioja con Brasil está equilibrada, pero arroja un saldo ligeramente negativo para nuestras empresas, ya que en 2006 se exportó por valor de 5,02 millones de euros y el valor de las importaciones alcanzó, en el mismo periodo, los 5,67 millones de euros, con una balanza desfavorable de 654.000 euros y una tasa de cobertura del 88,47%. Los principales productos riojanos exportados a aquel país son, en volumen de ventas, Productos de origen animal (2,6 millones de euros), Vehículos y sus partes (977.000) y Vino (588.000). Por otro lado, se importó Café, Té y especias (3,03 millones de euros), Calzado (1,91 millones) y Fundición, hierro y acero (328.000 euros).

Brasil ocupa la 23ª posición en el ranking de países a los que La Rioja exporta productos, mientras que su posición asciende hasta el 17º lugar en el listado de países de los que nuestra Comunidad compra productos.
europa press.


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